Libro de cincuenta romances
[Barcelona, Carles Amorós, c. 1525]
4º
A4
4 h. [incompleto]
El texto está dispuesto a dos columnas que constan, en las páginas conservadas, de un máximo de 37 líneas de escritura, excepto en la h. 1v, que incluye título interior y grabados.
Pese a que desconocemos la extensión exacta que tendría esta edición —y habida cuenta de que sobre las supuestas ediciones anteriores perdidas solamente podemos especular— la puesta en página de la primera hoja muestra que estamos, como promete el título, ante un Libro y no ante un único pliego. La portada presenta el título en seis líneas de texto, de ellas la primera en una tipografía mayor y, bajo este, dos grabados, todo ello enmarcado por varios trozos de orla. El vuelto de esta primera hoja, a su vez, también presenta un título individual, de ocho líneas y, al igual que el primero, con la tipografía de la primera línea en un tamaño mayor que el resto. El diseño de esta cara recuerda mucho a la presentación típica de los pliegos sueltos, pues bajo dicho título interior encontramos tres figuritas factótum —de izquierda a derecha: un galán y dos damas— franqueadas a izquierda y derecha por trozos de orla. Debajo, sin rúbrica, comienza el primero de los textos, manteniéndose a dos columnas en las hojas conservadas. El resto de las composiciones, sin embargo, sí lleva rúbrica; el final de los textos, por su parte, se marca sistemáticamente mediante la palabra fin, precedida de un calderón. La última de las composiciones conservadas, el villancico «Si pena sentís», se marca con un fin de tipografía mayor, lo que, unido al espacio sobrante debajo de la segunda columna, sugiere que el Libro fue compuesto por adición de pliegos independientes. Sistemáticamente, las dos letras del primer verso de cada composición aparecen en una tipografía mayor que el resto del texto, siendo la primera de más grande que la segunda y ocupando dos líneas de escritura, por lo que los dos primeros versos aparecen siempre sangrados a la derecha. En los villancicos, las estrofas se marcan con un calderón, mientras que los romances van de una tirada.
Gótica de varios tamaños.
La portada está enmarcada por varios trozos de orlas de distinto tamaño con motivos vegetales. En el vuelto de la portada, encontramos una capitular ilustrada, A, al comienzo del título interior y tres figuritas. A la izquierda de ellas un trozo de orla con motivos florales; a la derecha, un trozo de orla con motivo geométrico.
En la portada, dos grabados debajo del título. A la izquierda, caballero con capa y sombrero tocando un instrumento de cuerda, mirando hacia la derecha. A la derecha, mirando hacia el lado contrario, una dama. En el interior, al vuelto de la primera hoja, tres figuritas factótum bajo el título, de izquierda a derecha: un galán mirando a la derecha, una dama, mirando también a la derecha y una anciana, mirando a la izquierda, con la mano derecha levantada, sugiriendo conversación con la dama del centro. Las figuritas fueron empleadas por el propio Amorós en su edición de la Celestina (1525): la anciana como Alisa (4º acto) o Celestina (11º acto), la dama como Lucrecia (p. ej. 10º acto) y la figura masculina como Pleberio (16º acto).
Perdido
El Duque de T’Serclaes adquirió del librero muniqués Jaques Rosenthal un conjunto de obras compuesto por dos manuscritos y 53 pliegos poéticos en castellano y en catalán, entre los que se encontraban las cuatro hojas del Libro de cincuenta romances. Puesto que esas obras se dispersaron entre varios herederos del duque, yendo a parar el Libro, junto con otras quince piezas, a su hijo, el Marqués de Morbecq, parece coherente pensar que los pliegos adquiridos de Rosenthal no iban encuadernados en un único volumen, aunque sabemos que algunos de ellos —o, en los casos que nos ocupan, más concretamente, fragmentos de pliegos— sí iban encuadernados juntos. Rodríguez-Moñino, por ejemplo, señala, al realizar la edición facsímil de los pliegos de Morbecq. que tres de ellos «son hojas sueltas (núms. XXX, XXXI y XXXII) que se hallaban mal encuadernadas con otros fragmentos y hemos separado para darles volumen independiente» (1962: 32).
4 h.
El primero de los poseedores conocidos de la presente edición del Libro de cincuenta romances fue el librero muniqués Jaques Rosenthal. No sabemos ni cuándo ni dónde lo adquirió él. El catálogo en el que se incluye circuló según Rodríguez-Moñino (1962: 36) muy a comienzos del siglo XX y supone que quizá fuera de 1903. Las fechas de circulación del catálogo y el hecho de que esté en francés, quizá sugieran que lo adquirió en Francia, pues durante esos años Rosenthal trabajó fundamentalmente desde París (fue allí donde afrancesó su nombre de Jakob en Jaques), pero no podemos afirmarlo de modo definitivo. El lote, en cualquier caso, se vendió en Munich, en la librería de la Karl-Str.10, y fue adquirido por el Duque de T’Serclaes antes de finales de ese año de 1903 (1962: 37). Al morir el Duque en 1939, el Libro, junto con otras obras procedentes del lote de Rosenthal, fue a engrosar los anaqueles de su hijo, el Marqués de Morbecq, desde cuya colección se realizó la edición en facsímil por Rodríguez-Moñino gracias a la cual conocemos hoy la existencia de la obra. Desde la muerte del Marqués, se pierde la pista del Libro, sin que se conozcan ni su propietario ni su paradero actual.
Libro enel qual | se contienen cincuenta romances con | sus villancicos y deshechas. Entre los | quales ay muchos dellos nueuamen | te añadidos: que nunca en estas tier | ras se han oydo.
Título interno en f. 1v: AQui comiençan cinquenta roman | çes en los quales han añadidos los siguentes roman | çes. El romançe de Calisto y Melibea. Otro que | comiença En las salas de Paris. Otro de Gua | rinos Otro de gayferos Otro al conde de Oliua. Otro del | conde Claros. Otros tambien de amores. Otro de la Reyna | hel·lena. Otros de Paris y las tres deesses. y muchos otros ro | mances.
1 Ínc.: TOdas las gentes dormian / todas que dios hauia parte. Éxpl.: dricas fiesta se hizieron/ con mucha solemnidad (140 vv.) (ff. 1v-2v).
2 Rúbr.: Otro romance. Ínc.: DUrmiendo estaua el cuydado / quel pesar le adormecia. Éxpl.: que la vida que no biue / morir mejor le seria (14 vv.) (f. 2v).
3 Rúbr.: Villancico. Ínc.: NO puede sanar ventura/ mi dolor. Éxpl.: quel morir es lo mejor (3 vv.) (f. 2v).
4 Rúbr.: Romance hecho en loho | res de Valencia. Ínc.: VAlencia ciudad antigua / Roma primero nombrada. Éxpl.: rico templo donde amor / siempre haze su morada (80 vv.) (ff. 2v-3r)
5 Rúbr.: Villancico en oracion Ínc.: PUes que dios de hizo tal / noble ciudad de Valencia. Éxpl.: hambres, guerras, pestilencia / libre te por su clemencia (19 vv.) (ff. 3r-v).
6 Rúbr.: Otro romance Ínc.: YO mestaba reposando / durmiendo como solia. Éxpl.: a mi casa sospirando / me boluia como solia (48 vv.) (f. 3v).
7 Rúbr.: Otro romance de Ju | han Manuel. Ínc.: GRitando va el cauallero / publicando su gran mal. Éxpl.: abriola para que entrase / mas no para se tornar (80 vv.) (ff. 3v-4v).
8 Rúbr.: Desecha. Ínc.: No quiero mundo biuir / otra vida que me plega. Éxpl.: donde un deleyte llega / de tristura (9 vv.) (f. 4v).
9 Rúbr.: Otro romance. Ínc.: FUente fría fuente fria/ fuente fría con amor. Éxpl.: que no quiero ser tu amiga / ni casar contigo no (26 vv.) (f. 4v).
10 Rúbr.: Villancico. Ínc.: SI pena sentis / como siento por vos. Éxpl.: bien querer de vos / moriremos los dos (17 vv.) (f. 4v).
[…]
A pesar de que solamente se han conservado diez composiciones de las muchas más prometidas —pues a los cincuenta romances habría que añadir los villancicos y desechas que, como ocurre entre las conservadas, acompañarían a esos romances— los textos añadidos a ese cuerpo inicial nos permiten caracterizar algo mejor el perfil ecdótico del Libro. Como se explica en el apartado de socioliteratura, no resulta sencillo discernir si los rasgos que podemos extraer de las cuatro hojas conocidas son atribuibles a Amorós o si este reproduce una edición anterior, pero se trata, en cualquier caso, de una edición bastante pulcra, cuyos textos revelan una voluntad de ofrecer un producto editorial cuidado.
Según todo parece indicar, la principal fuente del Libro fueron los pliegos sueltos, al menos para los añadidos a la primera edición. Además, aquellos textos que también conocemos por el Cancionero General, por ejemplo, presentan variantes importantes frente a este. Así, el de «Fontefrida» lo conocemos en la versión modernizada de «Fuente fría», además de en el Libro, solamente en otro pliego fragmentario del propio Amorós. El de «Durmiendo estaba el cuydado», por su parte, presenta variantes como la del verso v. 11 (daras fin a mi esperāça), que comparte con algunos pliegos (CIM/RAR16-25*RF; CIM/RAR16-16*RF) y lo aleja de la lección daras fin a mi eſperar que presenta el Cancionero general en sus dos primeras ediciones. Las desechas y villancicos solamente suelen tener cabida en las compilaciones romancísticas cuando o bien existe una tradición textual que los ha ligado a un romance en cuestión —tal y como ocurre aquí con «Valencia ciudad antigua» y «Pues que Dios te hizo tal»— o cuando estas composiciones más breves se utilizan bien para rellenar espacio tipográfico o bien para completar el significado supratextual del conjunto (sin que ambas operaciones sean excluyentes la una de la otra). Puesto que este último no parece ser el caso del Libro —al menos hasta donde podemos juzgar con los materiales conocidos— parece más coherente pensar que los textos proceden de cuadernos de los que se toman también esas composiciones, un procedimiento, por otra parte, que concuerda con lo que sugieren sus características físicas: que el Libro se compuso mediante la adición de pliegos cuya materialidad se respetaba, entendiendo esto en un sentido mucho más literal de lo que ocurre, por ejemplo, con obras como el Cancionero de romances, donde los pliegos sueltos ofrecieron la mayor parte del material, pero este —salvo casos puntuales— fue sometido a una fuerte reorganización. Pese a ello, sí parece que se aplicó cierta revisión a los textos en algún momento de la transmisión, pues se trata de textos más cuidados ortotipográficamente que en la mayoría de pliegos conocidos. En la mayoría de los casos, como puede verse de modo ejemplar en el romance «Todas las gentes dormían», el uso de mayúsculas aparece regularizado, marcando inicio de parlamentos o cambio de diálogos, además de sistematizarse en los nombres propios. Como indicábamos al hablar de la puesta en página, los fines de composición se marcan sistemáticamente y, salvo los romances, que van de una tirada, en el resto de composiciones se marcan las estrofas, evidenciando una voluntad de facilitar la lectura.
Por otra parte, no podemos pasar por alto que estamos ante un producto relativamente temprano dentro de la historia editorial del romancero, en especial si pensamos en la primera edición. Que en el título al vuelto de la primera hoja se publiciten los añadidos afirmando que se trata de composiciones que «nunca en estas tierras se han oydo», quizá nos esté advirtiendo de la presencia de una tradición oral-musical que también nutriría esa primera edición. Quizá por esa vía pudieran explicarse las notables variantes de algunos textos frente a la tradición impresa conocida. El caso más significativo en este sentido acaso sea el del romance «Gritando va el caballero», que tiene 80 versos frente a los 82 de los otros testimonios (faltan los vv. 47-48) y que presenta muchas lecciones que solamente conocemos por el Libro:
4 aforradas en sayal edd. enforradas 25*LR | 21 d’vna madera amarilla edd. de una color amarilla 25*LR | 26 sobre tablas de pesar edd. sobre talladas 25*LR | 27 de plomo edd. de plombo 25*LR | 33 que a do no edd. quando no 25*LR | 46 pintar edd. parar 25*LR | 49 y de muy edd. de muy 25*LR | 55 el cuerpo de plata fina edd. el cuerpo hizo de plata 25*LR | 56 el rostro era de cristal edd. el rostro de fino cristal 25*LR | 61 de lunas llenas edd. de lunas negras 25*LR | 71 murio de veynte y dos años edd. y murio de veynte años 25*LR | 80 al pesar edd. el pesar 25*LR | 81 para quedarse edd. para que entrasse 25*LR | 82 pero no para tornar edd. mas no para se tornar 25*LR.
Uno de los principales problemas a la hora de caracterizar el Libro de cincuenta romances pasa por determinar el estatus material que se le concede y, con ello, de qué tipo de transmisor se trata, pues la crítica lo ha clasificado por un lado como cancionero/romancero —así aparece en el Manual de Rodríguez-Moñino (1970: n° 27)— y por otro como pliego suelto, cuando, en realidad, parece no tratarse ni de una cosa ni de otra, sino constituir un romancerillo, un impreso de extensión media, a caballo entre los pliegos sueltos que, al menos desde la primera década del siglo, transmiten romances y las extensas compilaciones de mediados de la centuria, con el Cancionero de romances impreso por Martín Nucio en Amberes y la Silva de romances de Zaragoza a la cabeza.
Las cuatro hojas conocidas son solo el principio de una obra de extensión indeterminada, pero reconstruible en parte gracias a lo que nos revelan las hojas conservadas. Téngase en cuenta, en primer lugar, que se trata, como ya notara en su momento Rodríguez-Moñino, como mínimo de una segunda edición añadida (1962: 49), pues en el vuelto de la primera hoja se nos dice que se han añadido una serie de textos, de los que se nombran algunos. Hemos de suponer, por tanto, que en algún momento hubo una primera edición que contuvo ese medio centenar de romances que promete el título y que posteriormente le fueron añadidos una serie de textos.
Rodríguez-Moñino (1969: 76) planteó la posibilidad de que la primera edición del Libro hubiera aparecido en Valencia algunos años antes, ya que contiene el romance de Alonso de Proaza en loor de dicha ciudad, y sugirió que tal vez el Libro apareciera como reimpresión reordenada de la sección de romances del Cancionero General. En otro trabajo (Garvin 2015: 39-42), aceptábamos Valencia como posible lugar de aparición de la primera edición del Libro y proponíamos también la posibilidad de que el impresor de dicha edición fuera Joan Jofré, pues las figuritas factótum que emplea Amorós en el vuelto de la primera hoja del Libro son una copia de las que Jofré había empleado para la Celestina. Dado que, en 1525, mismo año en que se suele fechar el Libro, Amorós editó la Celestina imitando el diseño de las ediciones de Jofré en 1514 y 1518, quizá podemos suponer que también en su Libro podría estar imitando un diseño anterior.
Si esto fue así, con todo, quizá los añadidos no deberían considerarse como obra de Amorós, sino mera reproducción de una segunda edición intermedia. Como veremos más abajo, el título interior contiene una serie de errores ortotipográficos muy sencillos de explicar en una transmisión impresa, pero algo más complicados de aceptar si estuviéramos ante la edición que añade esos textos por primera vez y, por tanto, compone ex profeso ese título. Además, es cierto, como ya advertía Rodríguez-Moñino, que el romance de Proaza en loor de Valencia habla a favor de considerar dicha ciudad como lugar de aparición de la prínceps, pero hemos de notar que el romance al Conde de Oliva (Serafín Centelles), que el bibliógrafo extremeño cita también como argumento a favor de Valencia, no formaba parte del cuerpo original del Libro, sino que se cuenta entre los añadidos. Habiendo sido Centelles protector y mecenas de Hernando del Castillo (recuérdese que éste le dedicó el Cancionero General de 1511) y siéndolo como lo era también del propio Alonso de Proaza, la aparición de una segunda edición añadida tendría mucho más sentido en el contexto valenciano que no en el barcelonés de la edición de Amorós.
Sea como sea, no parece que la prínceps deba considerarse como derivación del Cancionero General, según creía Rodríguez-Moñino (1962 y 1969), sino más bien como resultado de la unión de varios pliegos sueltos. Esto es, al menos, lo que parece sugerir el diseño editorial de la edición barcelonesa: el vuelto de la primera hoja del Libro, como decimos, presenta esas tres figuritas que también aparecen en la Celestina de Amorós colocadas bajo un título con capitular y con el texto dispuesto en dos columnas, es decir, el diseño que conocemos por los pliegos sueltos. Resulta notable, por ejemplo, la similitud con un pliego como nuestro CIM/RAR16-17*RM, impreso por Fadrique de Basilea o Alonso de Melgar en Burgos c. 1515-19 (Fernández Valladares, La imprenta en Burgos, nº 96), que comienza con la misma composición, «Todas las gentes dormían», y tiene un título similar Aquí comiença…, además de las figuritas repartidas bajo este.
Lo que sugiere el diseño editorial parece confirmarlo el contenido del volumen que podemos reconstruir. Gracias al título interior, sabemos cuáles eran algunos de esos romances añadidos.
Serían los siguientes: en primer lugar, el romance de Calisto y Melibea, sin duda el que comienza «Un caso muy señalado». «En las salas de Paris» es el íncipit del segundo de los romances añadidos. A continuación, se menciona el romance de Guarinos, que ha de ser el que comienza «Mala la hubisteis franceses». Generalmente, se ha creído que el de Gayferos sería el de «Asentado esta Gayferos». Sin embargo, como he defendido en otro trabajo (Garvin 2020a: 204-205), probablemente hay una errata en el título interior y donde dice otro de Gayferos, en realidad debería decir otros de Gayferos. Mientras el romance «Asentado esta Gayferos» siempre se conoce en los títulos por el singular, existe una tradición impresa de pliegos bifolios que transmiten los romances de Gayferos juntos (RM1062 y RM1064) y cuyo título es Siguense dos romances de Gayferos. Entre los pliegos del Marqués de Morbecq, existe también una hoja suelta con ese título (CIM/RAR16-25*RG; RM1063) impresa precisamente por Carles Amorós y fechable en los mismos años en que aparece el Libro. Dicha hoja seguramente es la primera de un bifolio hoy perdido, que contendría los dos romances de Gayferos que también suponemos en el Libro, «Si se estaba la condesa» («Estábase la condesa») y «Vamonos dijo mi tio». Volveremos sobre dicha hoja más tarde por lo que nos puede revelar sobre la concepción editorial de la obra. La errata, en cualquier caso, vendría provocada por la numerosa presencia en los términos colindantes de palabras terminadas en -os: La palabra que precede al otro que suponemos plural es Guarinos y la que le sigue es Gayferos; en la vertical tiene justo debajo Claros y Otros. Nada extraño por tanto que la -s final diera un salto. De hecho, ese mismo error ya se comete a la inversa, cuando se habla de «otros de Paris», cuando el romance Paris y las tres deesas es únicamente uno, el que comienza «Por una linda espesura». La lista de añadidos la completan «Yo me parti de Valencia» (el romance al Conde de Oliva), el del Conde Claros, «Media noche era por filo» y el de «Reina Elena, reina Elena». Ignoramos, por otro lado, cuáles pudieran ser los que se indican como de amores.
Estos añadidos son, como vemos, de carácter muy distinto a los que transmite el Cancionero General y creo que hay motivos para concluir que el contenido de la edición original tenía unas mismas líneas temáticas, que se apartaban de lo que ofrecía la compilación de Castillo. Según mis cálculos, la extensión de los romances añadidos estaría entre unos 2808 y 2505 versos, lo que a 37x2 versos por página equivaldría a una extensión de 4,3 a 4,7 pliegos. Juntando todas las composiciones de la sección de romances de la primera edición del Cancionero general, la de 1511, llegamos sin embargo a un total de 2515 versos, apenas una decena de versos más que el total de los añadidos. La extensión de los añadidos, por tanto, sería anormalmente extensa, pues implicaría un 50% de la obra (Garvin 2015: 43). Desde esta perspectiva, parece más aconsejable creer que los romances del original serían novelescos, carolingios en su mayoría.
Dicha temática —concordante con los añadidos— sí tiene sentido desde una perspectiva compositiva: se trata de romances generalmente más largos (recordemos que solamente un romance como el del Conde Dirlos tiene ya 1365 versos), lo que daría lugar a un cuerpo textual suficientemente amplio como para que un añadido de cuatro a cinco pliegos no resultara descompensado. Sabemos, además, que muchos de estos romances, como por ejemplo el de Calisto y Melibea (CIM/RAR16-13*CM) o el de Guarinos (CIM/RAR16-13*GR) hallaron por vez primera acomodo en letras de molde en Sevilla, concretamente en la imprenta de los Cromberger. Valencia era una ciudad donde el pliego tenía ya una cierta tradición en el cambio de siglo (Beltran 2016: 85); los romances conocidos, sin embargo, al menos si para juzgarlo tomamos la riquísima colección reunida por Castillo, eran otros muy distintos. Es aquí donde creo que adquiere sentido la afirmación con que se cierra el título interior, al afirmar que los añadidos —no solo los listados, sino también ese genérico muchos otros que lamentablemente no podemos concretar— nunca en estas tierras se han oydo.
Algo bien distinto es el sentido de una edición del Libro en la Barcelona de 1525. Según parece, en esa segunda década la producción editorial desciende en la ciudad condal hasta casi la mitad y parece difícil pensar en una empresa como la de Amorós si no se contaba con un éxito seguro. Al menos en el contexto valenciano la obra, partiendo de la extensión que le calculamos, no sería especialmente barata (Garvin 2015: 52). Los materiales conocidos sugieren varias posibilidades. Algunos investigadores han creído que el Libro de cincuenta romances pudiera constituir una forma temprana de publicación por entregas (Díaz Mas 2017: 28), de modo que las cuatro hojas de la colección del Marqués de Morbecq no serían en sentido estricto restos de un impreso mayor, sino únicamente la primera entrega de esa publicación. También se ha planteado la posibilidad de que algunos pliegos o fragmentos de pliegos conocidos pudieran formar parte de ese Libro. Especialmente sugerente es la propuesta de Montserrat Lamarca (nº 215) de considerar la hoja suelta que ya mencionábamos arriba (CIM/RAR16-25*RG) como parte del Libro, pues no solamente está impresa por Amorós, sino que en la edición facsímil se halla inmediatamente después de este, sugiriendo que ese siguense del título debe tomarse literalmente. Dejando de lado que conocemos suficientes testimonios en los que dicho siguense no indica que haya nada precedente, sino lo que vendrá a continuación, debe notarse que mientras las páginas conocidas del Libro tienen 37 líneas de verso, dicha hoja tiene solo 34. Un aspecto que no podemos olvidar a la hora de valorar dicha empresa editorial es el hecho de que conozcamos otros pliegos del propio Amorós que transmiten romances presentes en el Libro, como CIM/RAR16-25*AS (RM1170), que contiene el de «Fuente fría» o CIM/RAR16-10*RE (RM1011bis), que no solo contiene el de «Reina Elena», presente entre los añadidos, sino que además ha sido fechado muy tempranamente, sobre 1510 (Lamarca, nº 75).
Creo que una opción factible es pensar que el impresor barcelonés ensayara la difusión paralela de pliegos sueltos y un libro con formato mayor, concebido para un público más pudiente o también que disolviera la unidad material del Libro en favor de una difusión en pliegos sueltos, del que la mencionada hoja sería testimonio (Garvin 2015: 18). Queda la esperanza de que algún día aparezcan las hojas perdidas y un estudio detenido de su materialidad nos permita decir algo más sobre esta obra.
Askins/Infantes, Suplemento, nº 936; Lamarca, nº 215; Rodríguez-Moñino, Manual, nº 27; Rodríguez-Moñino, Nuevo Diccionario, nº 936.
Rodríguez-Moñino, Antonio (1962), Los pliegos poéticos de la colección del Marqués de Morbecq, siglo XVI. Edición en facsimil precedida por un estudio bibliográfico, Madrid, Estudios Bibliográficos, 1962, n° 4.
Beltran, Vicenç (2016b), El romancero: de la oralidad al canon, Kassel, Reichenberger.
Díaz-Mas, Paloma (ed.) (2017), Cancionero de romances. Amberes.1550, México, Frente de Afirmación Hispanista.
Garvin, Mario (2015), «El Libro de cincuenta romances: historia editorial de un impreso perdido», Zeitschrift für Romanische Philologie, 131/1, pp. 36-56.
Garvin, Mario (2020a), «El Libro de cincuenta romances: constitución y contenido», Estudios Románicos, 29, pp. 195-208.
Garvin, Mario (2020b), «La condición bifolia: los impresos de dos hojas y la transmisión del pliego suelto poético», Revista de poética medieval, 34, pp. 83-106
Gonzalo García, Consuelo (2018), El legado bibliográfico de Juan Pérez de Guzman y Boza, Duque de T'Serclaes de Tilly. Aportaciones a un catálogo descriptivo de relaciones de sucesos (1501-1625), Madrid, Arco Libros.
Rodríguez-Moñino, Antonio (1962), Los pliegos poéticos de la colección del Marqués de Morbecq, siglo XVI. Edición en facsimil precedida por un estudio bibliográfico, Madrid, Estudios Bibliográficos.
Rodríguez-Moñino, Antonio (1969), La Silva de romances de Barcelona, 1561. Contribución al estudio bibliográfico del romancero español en el siglo XVI, Salamanca, Universidad de Salamanca.
Garvin, Mario (2022), «Libro de cincuenta romances (POECIM/25*LR)», en POECIM: Poesía, Ecdótica e Imprenta, coord. Josep Lluís Martos, Alicante, Universitat d’Alacant. ISSN 2952-2242. https://cancioneros.org/poecim/poecim25lr [Consulta: dd/mm/aaaa].
Cita abreviada: POECIM/25*LR